“Los hombres se juzgan por el uso que hacen de su poder”
Albert Camus
“Esta es una vaca, ella produce leche la cual –a su vez- sirve para ser consumida en el desayuno”. Tal frase, escrita sobre el lomo del vacuno en cuestión, es uno de los procedimientos prácticos mediante los cuales los habitantes de la aldea de Macondo enfrentan una extraña epidemia: la del olvido, cuyo principal y único síntoma es la pérdida total y absoluta de la memoria, incluso de los acontecimientos y cosas más cotidianas e ínfimas; ello les hace olvidar el nombre de los seres y objetos y, por tanto, de la función y utilidad de los mismos.
Lo precedente es un episodio de la obra “Cien años de soledad” del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. El fragmento aludido, pese a lo ficticio, es aterrador. En efecto, imaginar que una comunidad ha olvidado todo como consecuencia de la pérdida total de la memoria, les conduce inevitablemente a la amnesia de sus biografías, sus historias personales, además de no tener recuerdos de su historia colectiva y grupal, permaneciendo como seres sin pasado y sin presente, porque en este está inserto el ayer.
Se me viene a la mente el episodio citado, porque guardando las proporciones, parte de eso pudiera suceder por decreto, resolución administrativa u otro, al anunciar el Ministro de Educación, hace ya un tiempo, la disminución de las horas de la asignatura de Historia.
Se trataría de una “amnesia inducida”.
Frente a tal sorprendente anuncio, se han opuesto al mismo historiadores, intelectuales, innumerables académicos de centros de Educación Superior, alumnos universitarios, Colegio de Profesores, Centros de Estudios, sin contar los manifiestos, artículos de prensa y declaraciones públicas. Por el contrario, no se conoce intelectual, autoridad, estudio o literatura que impulse o esté a favor –fundamentadamente- de la medida propuesta por el Ministro.
Más sorprendente es aún el hecho que mediante el Proyecto de Acuerdo N° 116 de fecha 15 de junio de 2010 de
Lo propio acontece con las autoridades de Educación de nivel regional y provincial, como asimismo –y los nombro expresamente por ocupar cargos de relevancia en relación a la educación –con el Honorable Diputado sr. Gaspar Rivas S., quien es miembro de
El recio dicho castellano “quien calla, otorga” es particularmente ilustrativo.
No existe investigación o literatura que pueda fundamentar que con el objeto de mejorar los aprendizajes, principalmente de Lenguaje y Matemáticas, deba disminuirse -para ello- las horas de Historia. ¿Cuál es la razón para hacerlo? Por el contrario, Harald Beyer, investigador del Centro de Estudios Públicos y a quien el Presidente de
Es natural – y ya lo hemos expresado anteriormente en este medio- que se tenga el propósito y la intención de mejorar los aprendizajes de los alumnos en Lenguaje y Matemáticas, pero ¿cuál es la relación racional y razonable, lógica y científica que al reducir las horas de Historia existirán mejores aprendizajes en otros ramos? O dicho de otro modo a contraru sensu, ¿los alumnos no aprenden porque la asignatura de Historia tiene demasiadas horas (4)?
Si la aludida medida carece de racionalidad técnica, ¿se pretende aplicar porque existe un conocimiento oculto hermético y desconocido –para los simples mortales- mediante el cual producida la rebaja de horas de Historia se obtienen mejores aprendizajes?
LUIS GONZÁLEZ REYES
23 diciembre de 2010
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