¿Sabía Ud. que José Piñera, además de ser el hermano mayor del Presidente de Chile, ha sido un importante personaje en la historia de nuestro país y al que probablemente Ud. le deba más de un dolor de cabeza?
Fue uno de los ministros del Trabajo de Pinochet, lo que ya nos dice algo. Fue el impulsor del “Plan Laboral”, creador del las AFP, estas entidades que succionan toda su vida parte de su sueldo para darle a cambio pensiones equivalentes al 30 % de lo que ganó durante su vida.
Tan escabrosa resultaba la idea de entregar el sistema previsional a manos de las AFP que durante la dictadura militar, de malas ganas el gobierno aceptó su creación con una condición: no integrar en ellas a las fuerzas armadas y carabineros: ellos se quedaban con su sistema de cajas DIPRECA y CAPREDENA, pudiendo jubilarse después de 21 años de servicio y con pensiones bastante similares a su sueldo... para el resto… ¡¡bienvenida modernidad!!
En definitiva, la idea de las AFP fue una de esas reformas bien maquilladas, que sonaban tan bien que nadie alcanzó a oponerse; de esas que se dejan ver en su máximo esplendor después de unos cuantos años, cuando comienzan a aparecer los primeros damnificados -o peor- cuando algunos de los damnificados somos nosotros mismos. Sí, pues, porque ¿a quién le interesan las típicas reivindicaciones de los viejitos jubilados que se la pasan reclamando por el 10%..., sino cuando uno mismo empieza a sacar cuentas? ¿Cómo piensa alguien que puede vivir con $120.000 mensuales de pensión, pese a ser universitario y haber trabajado aproximadamente 40 años…? ¿No lo cree posible? … Espere a los 65 y verá.
Lo mismo ocurrirá con la concreción de abolir la indemnización por años de servicio, lo único más o menos seguro que tienen los trabajadores. Si esta iniciativa prospera, ya no recibiremos la indemnización en proporción a los años trabajados, sino que se recibirá solo en la medida que se haya podido ahorrar para ella, como en las cuentas de capitalización de las AFP. La fachada es la misma: dar la posibilidad de ahorrar un monto superior a lo que le correspondería recibir si la pagara íntegramente el empleador, pero ¿cree Ud. que eso sea posible?
La privatización de la educación tampoco suena tan mal, si por ese solo hecho se nos quiere hacer creer que nuestros hijos rendirán como lo hacen los niños de colegios particulares. ¿Por qué no?, ¿qué tan malo puede ser?... ¡Espere y verá! Plantéese la inquietud, fíjese en lo que ha sucedido con los servicios que se han privatizado, como las AFP, telefonía, agua potable, electricidad, salud… ¿han realmente mejorado para todos? El fin de la educación pública es el próximo objetivo de quienes todo lo evalúan en términos económicos. Invitamos a todos quienes formamos parte protagónica del ámbito educativo: docentes, estudiantes, padres y apoderados, a informarse, a reflexionar, a dialogar y a involucrarse, antes de que sea demasiado tarde.
Gabriela Fernández Montenegro
CEPAD (Centro de Estudios para Asuntos Docentes)
Estimada Gabriela, disculpe que utilice este espacio pero me gustaría saber donde poder llamarla o escribirle respecto a una consultas que tengo del "bono especial para docente jubilados" de la nueva Ley 20501.
ResponderEliminarLe agradecería su respuesta a: vzamoran@gmail.com
Desde ya muchas gracias.
Viviana